Universidad Mundae
Comienza Enfermería en enero 2027

1 de Octubre de 2026

Hacer varias cosas a la vez nos hace peores en todas ellas: por qué la multitarea no funciona como creemos

Tiempo de lectura5 minutos
Hacer varias cosas a la vez nos hace peores en todas ellas: por qué la multitarea no funciona como creemos

Contestar un mensaje mientras escribimos un correo. Consultar un dato durante una reunión. Estudiar con varias pestañas abiertas mientras el móvil se ilumina cada pocos minutos. Al final del día podemos tener la sensación de haber hecho muchas cosas a la vez y, por tanto, de haber aprovechado mejor el tiempo.

El problema es que hacer más cosas simultáneamente no significa necesariamente avanzar más.

Cuando dos actividades requieren atención, memoria o tomar decisiones, lo que llamamos multitarea suele consistir en otra cosa: abandonar temporalmente una tarea, dirigir la atención hacia la siguiente y regresar después a la primera. Ese salto puede durar apenas unos segundos, pero tiene un coste.

La psicología cognitiva lleva décadas estudiándolo. Al cambiar de tarea solemos necesitar tiempo para recuperar qué estábamos haciendo, qué información era importante y qué debíamos hacer a continuación. Durante esa transición, además, aumentan los errores y disminuye temporalmente la velocidad de respuesta.

Una investigación publicada recientemente en Nature Neuroscience añade ahora otra pieza al problema: la interferencia empieza incluso cuando todavía no hemos cambiado de tarea, pero sabemos que quizá tengamos que hacerlo.

La multitarea no siempre es simultanea

No todas las combinaciones de actividades exigen el mismo esfuerzo.

Podemos caminar mientras hablamos con alguien o escuchar música mientras realizamos una tarea rutinaria porque una de esas actividades está suficientemente automatizada. El conflicto aparece cuando intentamos mantener al mismo tiempo dos tareas que necesitan recursos similares.

Leer un informe y mantener una conversación por mensajes es un buen ejemplo. Para responder tenemos que dejar momentáneamente lo que estábamos leyendo, interpretar el mensaje, decidir qué contestar, escribirlo y regresar después al informe.

El documento sigue abierto en la misma frase, pero nuestra atención no regresa exactamente al mismo punto.

Hay que reconstruir el contexto: recordar qué estábamos pensando, recuperar la información que manteníamos activa y volver a situar el objetivo. Es el denominado coste de cambio de tarea o switching cost, un fenómeno ampliamente descrito en los estudios sobre multitarea. La alternancia entre tareas complejas reduce la eficiencia y favorece los errores, especialmente cuando los cambios son frecuentes.

Por separado, cada interrupción parece insignificante. El problema surge cuando esos pequeños reinicios se acumulan durante horas.

Saber con anterioridad también influye

El nuevo estudio de Nature Neuroscience se interesó precisamente por lo que ocurre cuando no sabemos de antemano qué tendremos que hacer.

Los investigadores utilizaron tareas visuales en las que los participantes debían fijarse en distintas propiedades de una misma imagen. En unos ensayos sabían desde el principio qué información necesitarían para responder; en otros, no descubrían hasta más tarde en cuál tendrían que centrarse.

Cuando existía esa incertidumbre, tanto los participantes humanos como los macacos estudiados tomaban decisiones menos precisas.