8 de Septiembre de 2026
El reto no es solo tener más enfermeros: por qué las cifras son solo una parte del problema

Hablar de la situación de la Enfermería en España conduce casi inevitablemente a una afirmación: faltan profesionales. Es un problema real y lo suficientemente importante como para ocupar gran parte del debate sobre el presente y el futuro de nuestro sistema sanitario.
El último informe publicado por el Ministerio de Sanidad sobre las necesidades de Enfermería situaba a España en 6,3 profesionales por cada 1.000 habitantes, frente a la media de 8,5 en la Unión Europea, y estimaba que serían necesarios alrededor de 100.000 profesionales adicionales para alcanzar la ratio europea.
Las cifras muestran con claridad la necesidad de reforzar las plantillas. Sin embargo, existe otra cuestión que no siempre ocupa el mismo espacio en el debate: la sanidad a la que se incorporan esos profesionales también está cambiando.
Esa es precisamente la reflexión que plantea Jaime Lastras, director de Innovación, Desarrollo e Integración Clínica de la Universidad Internacional Mundae, a partir de sus más de 17 años de experiencia en gestión sanitaria.
“España necesita más enfermeros y enfemeras. Pero, desde la experiencia en gestión sanitaria, creo que el reto va mucho más allá del número”, explica.

Jaime Lastras, director de Innovación, Desarrollo e Integración Clínica de la Universidad Internacional Mundae
Una realidad asistencial en constante cambio
Durante las últimas décadas han cambiado tanto las necesidades de los pacientes como la manera de prestarles atención.
La cronicidad es uno de los ejemplos más evidentes. Los últimos datos recogidos por el Sistema Nacional de Salud indican que el 54,3 % de la población española mayor de 15 años presenta al menos una enfermedad crónica. Entre las personas mayores de 65 años, además, una parte importante convive con varias patologías simultáneamente.
Esto implica seguimientos más prolongados, diferentes tratamientos, controles periódicos y la participación de profesionales pertenecientes a distintos ámbitos y niveles asistenciales.
Pero no es el único cambio.
Como señala Jaime Lastras, “tenemos pacientes cada vez más complejos, más crónicos, nuevas tecnologías, nuevos modelos asistenciales y equipos que necesitan trabajar de forma mucho más coordinada”.
La historia clínica digital, el intercambio de información sanitaria, las nuevas herramientas tecnológicas o la evolución de los modelos de atención forman parte de una transformación que modifica también el día a día de los profesionales.
Un mismo paciente puede ser atendido en Atención Primaria, consultas hospitalarias, urgencias o atención domiciliaria. Cuantos más profesionales y servicios participan en su proceso, mayor importancia adquieren la continuidad asistencial y, ante todo, la coordinación.
Por eso, hablar únicamente del número de enfermeras y enfermeros disponibles ofrece una imagen incompleta del desafío real.
Formar para una sanidad que también está cambiando
Como parte de esta evolución, es necesario plantearse si es necesaria también una transformación en la formación universitaria.
Si el contexto en el que se ejerce la Enfermería cambia, la formación de quienes se incorporarán al sistema sanitario también debe evolucionar con él.
La cuestión es que la formación no puede permanecer ajena a ese contexto. Debe responder a una asistencia cada vez más compleja, coordinada y en transformación, tal y como plantea Jaime Lastras.
No significa restar importancia a la necesidad de aumentar el número de profesionales. Las ratios muestran que hacerlo continúa siendo una prioridad. La cuestión es entender que cantidad y preparación forman parte de un mismo desafío.
Y es precisamente ahí donde la universidad tiene una responsabilidad: mantener la formación conectada con una asistencia que evoluciona, una organización en constante cambio y pacientes que presentan necesidades diferentes.
Como plantea Lastras, el objetivo pasa por formar profesionales con conocimientos, pero también con capacidad para desenvolverse en ese escenario y comprender al paciente desde una perspectiva cada vez más amplia.
Un problema que no termina cubriendo plazas
España necesita más profesionales de Enfermería. Las cifras lo reflejan y reforzar las plantillas seguirá siendo una parte esencial de la respuesta.
Pero el desafío no termina al cubrir puestos.
Los pacientes, la tecnología, los modelos asistenciales y la manera en la que se organizan los cuidados están evolucionando al mismo tiempo. Y esa transformación obliga a observar el futuro de la Enfermería desde una perspectiva más amplia.
Porque, como resume Jaime Lastras, el reto no consiste únicamente en formar más profesionales, sino en prepararlos para la realidad sanitaria en la que tendrán que ejercer.