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20 de Octubre de 2026

El cannabis medicinal llega a los hospitales españoles: quién podrá recibirlo y para qué enfermedades

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El cannabis medicinal llega a los hospitales españoles: quién podrá recibirlo y para qué enfermedades

Vivir con dolor constante, sufrir espasmos musculares que dificultan las tareas cotidianas o soportar malestar intenso durante un tratamiento contra el cáncer son situaciones que afectan más allá de lo físico y, para quienes llevan años probando medicamentos sin conseguir una mejoría suficiente, encontrar una alternativa que alivie esos síntomas llega a convertirse en una necesidad.

A partir de ahora, algunos de estos pacientes podrán contar con una nueva opción: el cannabis medicinal. Tras décadas de debate y un año desde la aprobación de su regulación, los hospitales españoles comienzan a recibir preparados elaborados a partir de cannabis para tratar determinadas enfermedades y síntomas que no han respondido adecuadamente a otros tratamientos.

Según informó El País el pasado 17 de octubre, una de las primeras compañías autorizadas tiene previsto distribuir estos preparados en alrededor de 50 centros sanitarios públicos y privados. Su llegada será progresiva y estará sujeta a criterios médicos, por lo que no todos los pacientes ni todos los hospitales tendrán acceso inmediato.

Qué supone realmente la llegada del cannabis medicinal

Aunque el uso terapéutico del cannabis lleva décadas investigándose, su incorporación a los hospitales españoles ha seguido un recorrido más lento. En octubre de 2025, el Gobierno aprobó un real decreto que estableció las condiciones para elaborar, prescribir y dispensar preparados estandarizados de cannabis con fines médicos.

España ya disponía de medicamentos autorizados que contienen cannabinoides, las sustancias activas presentes en esta planta. La novedad es que ahora los servicios de farmacia hospitalaria podrán elaborar fórmulas adaptadas a las necesidades de cada paciente, utilizando extractos cuya composición y calidad están controladas.

La importancia de esto radica en que los efectos del cannabis dependen, entre otros factores, de las sustancias que contiene, su concentración y la cantidad administrada. Los preparados farmacéuticos permiten conocer estos datos y ajustar las dosis bajo supervisión médica.

Su utilización, además, queda reservada para determinadas situaciones en las que los tratamientos habituales no han conseguido controlar suficientemente los síntomas.

Qué pacientes podrán beneficiarse de estos tratamientos

La normativa contempla cuatro situaciones en las que los cannabinoides cuentan con evidencia sobre sus posibles beneficios.

Una de ellas es el dolor crónico resistente a otros tratamientos, que afecta a personas que siguen experimentando dolor intenso o persistente pese a haber probado distintos tratamientos. En algunos pacientes, los cannabinoides consiguen reducir parte de ese dolor, aunque su eficacia varía y las mejoras no siempre son suficientes.

También se contempla su uso en personas con esclerosis múltiple que presentan espasticidad, una alteración que provoca rigidez muscular, espasmos y dificultades para realizar movimientos habituales. En determinados casos, los medicamentos basados en cannabinoides ayudan a aliviar estos síntomas y facilitan algunas actividades cotidianas.

Otra de las aplicaciones está relacionada con las formas graves de epilepsia resistentes a la medicación. Algunas personas, incluidos niños con determinados síndromes epilépticos, continúan sufriendo crisis frecuentes a pesar de recibir tratamiento. El cannabidiol, uno de los componentes del cannabis, ya se utiliza en medicamentos autorizados para ciertas formas de esta enfermedad.

Por último, también se ha contemplado usarla para el control de las náuseas y los vómitos provocados por la quimioterapia cuando los medicamentos habituales no ofrecen un alivio suficiente. Estos síntomas llegan a dificultar la alimentación, el descanso y la recuperación de quienes reciben tratamiento oncológico.

En todos estos casos, la valoración deberá ser individual. Tener uno de estos diagnósticos no garantiza recibir cannabis medicinal, ya que los especialistas tendrán que determinar si existe una justificación clínica para utilizarlo.

THC y CBD: por qué no todos los preparados funcionan igual

Aunque hablamos de cannabis medicinal de forma general y puede generar cierta confusión al pensar que se relaciona con el consumo recreativo de marihuana, no todos los preparados tienen los mismos efectos. Todo depende de las sustancias que contienen y de la cantidad utilizada, algo que los médicos tienen en cuenta al elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Entre sus componentes se encuentran el THC, que es conocido por sus efectos psicoactivos, pero también utilizado para aliviar determinados síntomas como el dolor, las náuseas o la rigidez muscular, y el CBD, que no produce esa sensación de intoxicación y ha demostrado ser útil frente a algunas formas graves de epilepsia.

Precisamente por estas diferencias, los preparados que llegarán a los hospitales tendrán una composición controlada y se administrarán en dosis adaptadas a cada paciente, en forma de soluciones orales y no de cannabis fumado.

Cómo podrá acceder un paciente al cannabis medicinal

El acceso requerirá una prescripción de un médico especialista, mientras que la farmacia hospitalaria se encargará de preparar y dispensar el tratamiento. Antes de recomendarlo, el profesional debe haber comprobado la evolución de la enfermedad, los tratamientos utilizados anteriormente y las razones por las que considera adecuado probar esta alternativa.

Por tanto, no será un producto que pueda solicitarse directamente en una farmacia convencional, ni una alternativa disponible para cualquier persona que experimente dolor o tenga problemas para dormir. Además, cuenta con una regulación que exige valorar periódicamente si el tratamiento está ofreciendo una mejoría suficiente. Si los resultados no son favorables o aparecen efectos adversos importantes, habrá que reconsiderar su continuidad.

Qué sabemos sobre su eficacia y qué riesgos existen

La llegada del cannabis medicinal a los hospitales españoles ha generado expectativas, sobre todo entre quienes llevan años buscando una forma de aliviar sus síntomas. Sin embargo, aunque estos tratamientos ya han demostrado su utilidad en determinadas enfermedades, todavía existen dudas sobre sus beneficios en otras.

Por ejemplo, los medicamentos con cannabidiol han conseguido reducir la frecuencia de las crisis en algunas formas graves de epilepsia. En el caso del dolor crónico, los resultados son menos concluyentes, con mejoras generalmente pequeñas que, además, varían de un paciente a otro.

Además, conviene tener presentes los posibles efectos secundarios, como mareos, somnolencia, problemas de coordinación o molestias digestivas. Los preparados que contienen THC requieren mayor precaución por sus efectos sobre el sistema nervioso y sus posibles interacciones con otros medicamentos.

Por eso, el seguimiento médico tiene un papel fundamental. Los especialistas deberán comprobar cómo responde cada paciente y ajustar las dosis según los beneficios obtenidos y los efectos secundarios, buscando que el tratamiento contribuya a mejorar su calidad de vida sin añadir nuevas complicaciones.

La verdadera prueba estará en los resultados

La llegada de estos tratamientos va a permitir observar su eficacia más allá de los ensayos clínicos, en pacientes reales con distintas necesidades y trayectorias médicas, además de ayudar a identificar qué perfiles responden mejor y en qué circunstancias los beneficios compensan los posibles riesgos.

Porque al final, el éxito del cannabis medicinal no se medirá por el número de hospitales que lo incorporen, sino por los resultados que consiga ofrecer a los pacientes.